Aunque extraña el proceder del Sr. Juan Ramón no asombra, lo que si asombra es la forma y el lenguaje de la reprimenda institucional. No solo ha incurrido en alto desagrado de su majestad sino que ese desagrado se hace público en la gaceta de la corte y el boletín oficial correspondiente... y aquí paz y después gloria. ¡Cómo para incluirlo en el curriculum!
En la página 5, columna 1ª



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