Sucedió en los últimos dias del caluroso agosto de 1938. La 4ª escuadrilla del grupo 24 de "Katiuskas" de la aviación republicana se encontraba en Tomelloso. Gregorio Gutierrez (Guti), pilotaba uno de esos "Katiuskas" en misión de reconocimiento. Le acompañaban Cerezo, como observador y Nogueira como ametrallador. Regresando a la base de su misión sobre el Mediterraneo se quedaron sin combustible y se vieron obligados a aterrizar en un erial.
Se acercó a ellos un guarda rural que hacía su ronda por esos lares. Hechas las consideraciones y las presentaciones el guarda se ofreció a acompañarlos hasta el Ayuntamiento para que pudieran contactar con su base. Estaban a dos kilómetros de Socuéllamos.
Fueron bien recibidos y harto admirados por la gente que se concentró en la plaza. Muchos pensaron que eran rusos.
Ya en el Ayuntamiento pudieron contactar con su base y mientras esperaban a ser recogidos disfrutaron del buen vino socuellamino maridado con queso de la tierra y jamón. Mas no se podía pedir.
Terminada la guerra los vencedores impusieron su orden en todos los ámbitos y Guti pasó de ser aviador de la República a legionario del nuevo régimen. Otros sufrieron peor suerte.
Esta historia que Guti escribió en el Boletín de la Asociación de aviadores de la República (ICARO), vino a su memoria un dia de agosto de 1942 cuando volvía a Madrid en uno de sus permisos legionarios. Viajaba en tren y sus compañeros de viaje comentaban como un avión de los "rojos" hizo un at errizaje forzoso en Socuéllamos. "Se lo puede usted creer? , le dijeron".
En 1945 Guti cumplió su "compromiso" con la legión y pasó a la vida civil.
Aquí tenéis la historia al completo.


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